miércoles, 3 de agosto de 2011

LA PROVINCIALIZACIÓN ROMANA

     Llamamos provincialización romana a la situación en la que Roma conquistó y colonizó territorios ajenos y externos a su área de influencia por medio de la conquista, primero; y la disciplina y administración fehaciente y directa, después.



ÉPOCA REPUBLICANA
 
     Roma fue una ciudad que llevó a cabo una expansión territorial con formas políticas. Durante la época Republicana, nos encontramos con el importante Foedus Cassianum (493 a.c.). Fue una alianza mediante la cual los romanos se integraron en la Alianza Latina. Esta Liga le permitiría a Roma por primera vez contar con una alianza exterior. La conquista de Veyes en 396 a.c. supuso un salto cualitativo porque atacaba el territorio etrusco por primera vez.

     Un paso más sería la disolución de la Liga Latina, cuando todas las demás ciudades que la conformaban comenzaron a crear acuerdos particulares y bilaterales entre ellas, y contra Roma. Todo el territorio de Italia Central irá conquistándose y, posteriormente, añadiéndose a Roma.

     Fue cuando salió de Italia el momento en el cual Roma usó el sistema de las Colonias. Éstas nacen cuando un territorio es conquistado y anexionado. En él se establecen los conquistadores junto con la población indígena. Ellas se configuran como entes romanas, con un papel básicamente militar. Unas nuevas gentes que pasan a vivir de las tierras de ese nuevo lugar, aunque no dejan de ser militares, pues tienen la obligación de vigilar y defender el territorio. El caso de la ciudad de Valencia (Valentia), de los guerreros valientes; o el del municipio de Bétera (Veteranii), los veteranos de la guerra, son algunas de las colonias romanas en Hispania. Roma fue, por tanto, un elemento perpetuo y vigilante de la situación que existía. Un elemento que provocó una gran diversidad y amalgama de pueblos en un mismo territorio.

     Fue a partir de 227 a.c. cuando se decidió acabar con el modelo itálico para los nuevos territorios conquistados. El Senado decidió, así, instaurar el modelo provincial. Los territorios conquistados se asignaban a dos pretores (praetores) para gobernar esas zonas. Los pretores, sin embargo, no eran una novedad, pues ya eran jueces en Italia con poder civil y militar. La novedad radicó en que por primera vez se asignó la administración de un territorio a una persona, al pretor, bajo la autoridad romana. El pretor tenía fuerza administrativa y militar. Un modelo, en definitiva, totalmente novedoso. Roma, no obstante, no deshechó los modelos anteriores. Mantuvo, así, el modelo provincial en toda su expansión mediterránea; pero dentro de cada provincia usó el modelo itálico con colonias (Saguntum). 

     Fue en ese paso de provincialización cuando se dio un hecho administrativo reseñable. Fue con Cornelio Sila cuando en los años 80' a.c. nacen las Lex Cornelio de Administración Provincial. Este sistema dejó de usar el modelo de los dos praetores para pasar al modelo de promagistrados. De este modo, los pretores volvían a Roma una vez desempeñado su cargo, mientras que los expretores, es decir, los que habían acabado ya su servicio, marchaban a controlar las provincias.

     Fue un modelo impositivo. Y es que, en época republican, la provincia tuvo un papel de territorio sometido a suntuosas cargas que eran consecuencia de su carácter como territorio conquistado. El problema vino cuando se estableció el sistema de arriendo de impuestos. Roma era totalmente contraria a la Burocracia. Se negaba a crear un aparato administrativo provincial costoso y caro que se llevara gran parte del botín que partía de esas provincias. Fue entonces cuando se crearon estas compañías arrendatarias privadas que se encargarían del cobro de impuestos a los provinciales. Estos "aseguradores" del pasado, pagaban a Roma a principio del año por adelantado y, a cambio, se quedaban un pequeño porcentaje de esas ganancias provinciales. Un sistema de potente inyección económica anticipada para el Estado Romano, aunque carente de un control exhaustivo y plagado de corrupción . 
 
     Es a mediados del siglo II a.c. cuando aparecen gran cantidad de nuevas leyes que permiten llevar a cabo una administración más racional y factible de esos territorios periféricos romanos:

- Lex Calpurnia (149 a.c.), creándose un tribunal permanente en el Senado Romano para evitar las extorsiones, corrución, ... en las provincias.
- Lex Sempronia Provincii (123 a.c.), supuso un paso significativo en la Ordenación de las provincias.
- Lex Pomeya (52 a.c.), obligando esperar 5 años para la presentación en los sorteos provinciales a aquellos que acababan de ejercer una magistratura.

Fue ésta una forma de sanear la vida pública central para no someter con cargas fiscales altísimas a los provinciales.

     La quiebra del sistema republicano provincial, a finales del siglo I a.c., aparecerá en la época de los triunviratos. Los triunviros pervirtieron el sistema, haciéndose con el control no solo de Roma, sino también del de las provincias. Un poder que se ganaban satisfaciendo de derechos y libertades a los provinciales, y que se saldó con una guerra abierta entre esos primeros triunviros, de los cuales salió victorios Julio César. Un poder que hasta entonces había pertenecido al Senado, pero que ahora se repartía a modo de "paquetes" a las figuras clave del poder.  


ÉPOCA IMPERIAL
     
      Durante el Imperio, el imperator (poder imperial) será el jefe total de todas las provincias. El emperador mandará delegados suyos a los provincias, que son única propiedad suya.

     Es el 27 a.c. una fecha señalada. Se produce una división de poderes entre el Senado y el Emperador, que supone a la vez un reparto de provincias entre ambas. Por una parte quedan las provincias senatoriales, que quedan regidas y administradas como se había venido haciendo. Esto es, a través del sorteo de los propraetores. La novedad de estas provincias era que la autoridad del expretor solo era civil, y ya no militar y civil. Existen unos subalternos (quaestor propraetore) que le auxiliaba en cuestiones financieras. Y todos los impuestos recaudados eran enviados a un depósito senatorial, el llamado aerarium provincial del Senado. Augusto, a partir del 27 a.c., se hace con unas provincias que necesitan una defensa militar y él las administra conforma a sus poderes proconsulares. Debido a la necesidad de controlar un vasto Imperio desde Roma, se hace con unos legati que ejercen en su nombre el mando provincial. Esos gobernadores solína permanecer una media de tres años, aunque la duración la determinaba siempre el emperador.

Las Provincias rayadas corresponden a las Provincias Senatoriales

      Es en esta época cuando, para bien, la administración provincial cambió, y mucho. Nacieron así nuevos funcionarios con funciones civiles, fiscales y judiciales que permitieron una administración más racional, coherente y efectiva. Se potenciará también los asuntos de administración espiritual, adorándose en las provincias al emperador, al Pontifex Maximus, suma magistratura religiosa. Un culto imperial que no era otra cosa que un agente propagandístico de la grandeza, eternidad y pureza de Roma; y por otra, la divinidad y majestuosidad del Emperador. Un culto imperial que significó la unificación de toda la cuenca del mediterráneo (provincias orientales y occidentales) bajo la misma persona: el Emperador. Nacería así el flamen provincial que rendirá culto al emperador en la sede provincial; y los flamines municipales, implicando una situación jerarquizada e institucionalizada.

     Fue en época imperial cuando empezaron a desaparecer las diferentes categoría de las ciudades provinciales. Se convirtieron la gran mayoría en municipii. Y en 212 d.c., Caracalla, convirtió todos los municipios en ciudades con sus propios derechos públicos y privados que figurarían en el Ius Civil Romanorum.

     A finales del siglo III d.c., el sistema provincial romano se reajustará. La administración provincial romana dejará de ser bipolar, siendo todas controladas por jefaturas ecuestres de militares. El gobernador deja de ser un militar, para considerarse solo ya un puro administrador del territorio. Se separa así el poder civil y militar.

     Ya en el siglo IV y V d.c., aumenta muchísimo el número de provincias con un único objetivo: los impuestos. Un intento de acaudalamiento económico en un momento de crisis económica letal en el campo y en la ciudad, revueltas sociales de campesinos y artesanos, devaluación monetaria, crisis del mundo urbano e invasiones extranjeras letales y dañinas en las provincias. Las epidemias de peste, y la consiguiente reducción de población, implicó una mayor carga impositiva sobre el contribuyente, lo que se traducía en mayor inestabilidad. El Imperio Romano llegaba a su fin y, junto a él, una concepción económica, militar, política y, sobre todo, cultural.

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     Este artículo está dedicado a una de las personas que más importancia ha tenido en mi vida, y en tan poco tiempo. Sí, eres tú, Juanita. Porque fuiste una persona excepcional. Porque luchaste hasta el final. Porque nos quisiste lo imposible. Y porque fuiste la Iaia de todos... ¡Espero que descanses en tu amada Vilafranca del Panadés! ¡Perdón! Del Penedés... Te queremos y nunca te olvidaremos.

Requiescat In Pace Juanita Fernández Sans.

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