jueves, 23 de febrero de 2012

La Almoina: el redescubrimiento de la Valentia republicana.

 1.- INTRODUCCIÓN.   

Excavación de la Almoina años 90.
     Desde que en el año 1985, el Ayuntamiento de Valencia decidiera actuar en un terreno cercano a los 2500 metros cuadrados, el espacio de la Almoina ha sido prospectado, excavado, estudiado, analizado, musealizado y divulgado. Cerca de veinte años han tenido que pasar para conseguir que parte de la Valentia romana, y también la visigoda y la musulmana, renazca de sus cenizas y nos muestre a los ciudadanos la grandeza que tuvo.




La Almoina, hacia el siglo XIX.
     

     La Almoina comenzó siendo, en época medieval, hacia el siglo XIV d.c., una institución eclesiástica de caridad y manutención a los sectores de la ciudad de Valencia más necesitados. Se mantuvo así durante mucho tiempo, pasando de mano en mano hasta que en el 1875 se decidiera demoler parte del edificio para ser construidas una serie de viviendas.



Almoina musealizada en la actualidad.
     Hoy en día, y gracias a la notable acción de las instituciones públicas, arqueólogos e historiadores, la Almoina se ha configurado como un museo abierto de la Valencia antigua y medieval, y una seña de identidad propia. Está reconocida como uno de los mejores centros arqueológicos de Europa, desde 2007; y recibió el premio internacional "Premio del Museo Europeo del año 2007" concedido por el "European Museum Forum".

 2.- VALENTIA URBS NOTISSIMA.

     Valentia fue fundada en el 138 a.c., siendo cónsul Décimo Junio Bruto, como afirmaba el historiador latino Tito Livio. La ciudad se levantó sobre una terraza fluvial, cercana al río al norte, y con el mar Mediterráneo al este. Estaba atravesada por el centro por la Via Augusta. Valentia equidistaba de Carthago Nova y Tarraco, y su posición estratégica cerca del río y el mar la convirtió pronto en una ciudad con importantes contactos comerciales marítimos.

La Forma Urbis de la Valentia del 200 d.c. Reconstrucción hipotética.

Pero para que Valentia se fundara donde se hizo, fueron necesarios una serie de sacrificios animales (huesos de neonatos) y restos votivos (comida,bebida y cuencos cerámicos recién producidos). Estas libaciones iban dirigidas a los dioses, con el objetivo de que la fundación de la ciudad fuera propicia en ese lugar. Una vez seleccionado el espacio donde se levantaría la ciudad, los agrimensores se encargaban de trazar las alineaciones. Así, usando la groma, llevaban a cabo la parcelación topográfica del espacio urbano y rural. 

     Los primeros pobladores se asentaron en la Almoina en cabañas de planta circular bastante arcaicas. Se atestigua este hecho debido a que han quedado los hallazgos de agujeros de los postes que estuvieron incados en la tierra. Con el tiempo, los colonos desarrollaron viviendas provisionales de mayor entidad con zócalos de mampostería y muros de adobe. Estos colonos fueron antiguos militares que lucharon en la guerra contra el general Viriato, y que en gratitud a sus servicios recibieron tierras del Ager Publicus hispano, ya como veteranos de guerra.

3.- LAS TERMAS REPUBLICANAS.

Vista panorámica termas.
     Las termas de la ciudad de Valentia son de época republicana (siglos II-I a.c.) Unas termas que van de la mano de su vecino santuario de Asklepios. Así, ambos, formaban el recorrido terapéutico y sacro de curación, sanación y baño propio de la época. Son de planta rectangular, y a ellas se accede desde el cardo maximus. Desde la calle se ingresaba en un pequeño vestíbulo que daba acceso a otras salas importantes: apodyterium, tepidarium, caldarium y las letrinas.

     De sur a norte, el praefurnium o sala del horno era de plante rectangular. En su interior se halló el horno y la cámara (hipocaustum) que abastecería de agua caliente la habitación del caldarium. 

Modelo de cámara de aire caliente termal.
     Éste, el caldarium, tenía un pequeño banco exento de forma rectangular y alargada para que sus visitantes se acomodaran en él. El fondo de la estancia lo componía la bañera o alveus, de forma también rectangular y con un estado de conservación muy bueno. El caldarium se elevaba medio metro del suelo a través de una suspensurae de ladrillo que permitiera crear una cámara por la que circulara el aire caliente del horno y que calentara el agua de baño.

     El tepidarium o sala de agua templada, era también una sala rectangular a la que se accedía desde el vestíbulo. Al fondo del mismo había un pequeño vestuario que serviría a los hombres para cambiarse y dejar sus pertenencias durante el baño. Era el apodyterium. En la esquina noreste de las termas radicaban las letrinas, que también eran de pequeño tamaño, a las cuales se accedía desde el vestíbulo, y que todavía hoy se puede observar el desague de las aguas fecales en la cloaca de la calle. 

Reconstrucción de las termas de la Almoina.
     Para concluir, podemos decir que las termas eran una seña de cómo la cultura romana quiso controlar el agua a su antojo, y crear una cultura del agua sin parangón histórico. Las termas fueron un increíble centro social donde las elites de la ciudad se reunían para hablar de política, cultura o espectáculos. Solo los hombres ricos y adinerados podían acceder a ellas, pues los pobres no tenían la capacidad económica para ello; y las mujeres no tenían el derecho de bañarse junto a los hombres. Las escasas ventanas que tenían daba lugar a que fueran necesarias las lucernas para iluminar el interior de las salas de baño. 


4.- EL ASKLEPION.

     Era el Santuario de Asklepios. Se trataba de un recinto cerrado por muros de mampostería que delimitaban su temenos. Su interior presentaba un estanque descubierto destinado a las abluciones rituales, y revestido de opus signinum (revestimiento de cal). En el sur de ese espacio aparecía un pozo sagrado de sillares de caliza travertínica para los ritos de purificación.

Reconstrucción del Asklepion.
     La ubicación del Santuario, cercano al foro, termas y principales vías de comunicación, se debió a la existencia de un nacimiento de agua. Por ello, el santuario se creó en honor al dios Asclepio, asociado a la sanación de enfermos. Éstos visitarían el recinto sagrado con fuentes, pozo, baños y termas anexas, con fines terapéuticos.

     Con la destrucción de la ciudad en el 75 a.c. por las tropas pompeyanas, el Santuario pervivió en el tiempo gracias a lo que era. Así, de esta manera, los enemigos respetaron su simbolismo y no lo destruyeron. Hacia el siglo I d.c., amplió su perímetro, creó dos nuevas fuentes y una gran piscina porticada en el centro del recinto. Ya en el siglo IV d.c., y durante los inicios del cristianismo, se cree que la cisterna porticada del lado sur pasara a ser una pila bautismal; y que el Santuario de Asklepio se transformara en un baptisterio que le permitiera sincretizar la cultura pagana romana con la nueva religión cristiana.

5.- LAS VÍAS Y LAS CALLES.

     Fueron los instrumentos necesarios para conseguir que las conquistas militares, primero; y las conquistas políticas y administrativas, después, fueran del todo eficientes. De esta manera, las calles y vías de la ciudad de Valentia fueron herramientas que la comunicaban con Roma y demás ciudades romanas en Hispania y la Galia; y facilitaron enormemente el transporte de todo tipo de mercancías. 

Via Augusta por Valentia
     La ciudad de Valentia, como ya hemos dicho antes, fue parcelada topográficamente para ser repartida entre los colonos veteranos que demandaban su porción de tierra para sobrevivir. Pero, a la vez que se hacía esto, la ciudad se articulaba en orden a dos grandes ejes principales que atravesaban la ciudad: el cardo maximus, de norte a sur; y el decumanus maximus, de este a oeste. A partir de ellos se craban entramados secundarios de calles donde las viviendas aisladas se configuraban en manzanas o insulae. La famosa Via Augusta, por ejemplo, comunicaba Gades, Carthago Nova, Valentia, Tarraco, Emporion, Lyon, Mediolanum y Roma, entre otras.

     Estas vías estaban formadas por grandes losas de piedra caliza que se compactaban a través de una argamasa formada por piedras, gravas y arenas, para darle un poco de regularidad al firme. El paso de carros y las mercancías iban deteriorando la vía, y creando así una guía cóncava por la que circulaban los carros de transportes. En el  largo camino de la vía se encontraban fuentes de agua que satisfacieran las necesidades de los viajantes. 

     La cristiniazación de Valentia significó la creación de la catedral, el mausoleo y el baptisterio, por lo que la vía Augusta se cerró en su paso por la ciudad.

6.- LA CIUDAD REPUBLICANA.
    
Reconstrucción de Valentia.
     La ciudad de Valentia se fundó en el 138 a.c. sobre una pequeña elevación, con defensas naturales, y rodeada de barrancos y humedales. Fue una colonia de categoría latina, el más alto reconocimiento romano para una ciudad, y se cree que su situación geográfica derivó como castigo a los indígenas iberos que intentaron sublevarse contra el dominio romano.

     Tras asentarse los colonos en la nueva ciudad, como ya comentamos anteriormente, Valencia se convirtió pronto en un fuerte oppidum (en palabras del historiador Tito Livio) o centro fortificado que defendiera la colonia de ataques enemigos. Valentia jugó desde el principio de la Romanización en Hispania un papel vital para el control  administrativo de Hispania y la óptima recaudación de sus contribuyentes. 

     El foro de época republicana fue totalmente desmantelado para albergar, en su lugar, el nuevo foro imperial. El Foro de Valentia fue el foco donde se desarrollaron las actividades políticas, económicas, judiciales y militares de la vida de la ciudad. Cerca de ese foro aparecía el horreum, elemento básico e indispensable en la urbs, pues se encargaba de acumular y redistribuir los alimentos y las mercancías que llegaban a través de las vías terrestres, marítimas y fluviales. 

Nivel de destrucción de Valentia, del 75 a.c.



     La existencia de esta primera Valentia fue efímera, pues en el 75 a.c. fues destruida por Pompeyo y su ejército durante el conflicto civil de finales del período republicano. la zona levantina fue un corredor estratégico para hacer con el cargo de cóncul de Roma. A pesar de todo esto,Valencia renacería de sus cenizas como una nueva ciudad imperial, y con más belleza todavía.






BIBLIOGRAFÍA

- Escrivà Chover, María Isabel; Guía del Centro Arqueológico de l'Almoina. València, 2010.
 

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